NOSTALGIA


"La gente no comprende este tipo de nostalgia.
Creen que la nostalgia sólo tiene que ver con cielos y árboles y mujeres.
A lo sumo con militancia política. La patria, en fin.” Benedetti, Mario.


La nostalgia, es definida como una tristeza melancólica que surge por el recuerdo de una pérdida. Suele experimentarse cuando una persona está ausente de su patria y extraña a su gente. También se siente nostalgia por los seres queridos ya fallecidos. En algunos, la nostalgia constituye una constante en la vida, se vive añorando el pasado que fue “mejor”. Se extrañan los amores, las amistades, los momentos, los sueños y hasta el anterior estado del “yo”. Particularmente creo, que la nostalgia puede ser experimentada tanto por el pasado como por el futuro que no se ve llegar.

Un día creí que todo podría ser mejor, que las perspectivas de vida de la gente podrían cambiar, que la cultura del libro nos iba a llegar. Un día creí que los padres vivirían por sus hijos y no para sus hijos, que los jóvenes rescatarían el ideal de conocimiento y de vida, que los parques volverían a su primera denotación; un día creí en los cafés, en el cine callejero.
Al llegar el alba soñé con grandes escuelas de artes y literatura, soñé con violines en las esquinas, con dominó domingos por la tarde, campos llenos y ricos en cultivo. Ese día soñé con otra “conciencia”, que pese al peligro en el que vivimos se convertía en una especie de esperanza…

…soñé con nuevas estructuras sociales, con padres y madres con suficiente tiempo en casa, con fábricas y obreros dignos, con trabajadores con salarios respetables y con campesinos en su tierra. Aquel sueño idílico funcionaba como goma entre mis párpados... edificios escolares cumpliendo su función, bibliotecas llenas, centros de salud dotados, universidades al tope y bajos índices de deserción escolar, ausencia de niños en los semáforos. Soñé y volví a soñar. Soñé y desperté.

Llegó a mis sentidos la realidad, aquella que muchas veces se olvida de mí, pero cuando la consulto descubro que he sido yo la que no la acepto mucho tiempo por aqui. Aquella realidad me visitó, y se quedó. Mis creencias habían menguado y mis sueños se esfumaron, sólo quedaba ella, trayendo consigo grandes tristezas, una gran nostalgia, un sinsabor. Abrí lo ojos, vi, entristecí. Noté que el sueño era mío, de pocos y que no cabia en las urnas. Entendí que la gente no comparte mi visión de nación, que sus prioridades son otras, que el país de mis sueños será tan real como el de Alicia y que nada de lo que un día creí y que otro soñé acompañarán mis sentidos físicos en mi paso como extranjera en esta tierra.

Hoy no juzgo a mis compatriotas. Deseo en mi corazón estar equivocada, creer que la seguridad de las carreteras me garantizará un buen viaje por ellas, que sin narcotráfico mis campesinos serán felices en sus tierras, que la emigración disminuirá; que los edificios escolares garantizarán la calidad de la educación y que las instalaciones de las clínicas ofrecerán mejores servicios; me gustaría estar equivocada y creer que los periodistas informan la verdad, que cincuenta mil pesos me alcanzarán para vivir, que podré conversar por teléfono en paz y que jamás me acusarán de un delito que nunca cometí. Quisiera estar equivocada y deleitarme con los debates en el congreso, creer que los curules están llenos de gentes con buenos proyectos y que un magistrado jamás tendría algún vínculo con un agente ilegalmente armado.

Espero que los altos niveles tecnológicos que nos llegarán por el TLC acaben con la miseria, y que aumenten las posibilidades de vidas asombrosas a la par de millones de hombres empleados, con hogar, asistencia médica, y educación.
Espero que en las fábricas no se explote al obrero y que un vendedor ambulante no sea catalogado como un empleado del Estado. Espero que la gente vuelva a creer en los tribunales y la policía, que nadie intente tomar justicia por mano propia. Espero que este presidente que es una extensión del anterior promueva y estimule los actos libres y que se ponga al servicio del bien común (bien común incluye la gente que no es dueña de grandes empresas y multinacionales), y que la democracia después de 200 años sea el pan de cada día, como lo dice Zambrano, "sociedad democrática es aquella en la cual no sólo es posible sino exigido ser persona"1.
Espero que los canales me enseñen las pruebas que nunca existieron falsos positivos ni chuzadas, que esto es legal según la constitución, que "los fines justifican los medios"2 y que cuando se acaben los grupos al margen de la ley, Colombia será el país de todos y para todos.
Quisiera estar equivocada y saber que la nostalgia ha errado en su llegada; que mis ganas de autoexilio son exageradas. Espero con ansias que “el contexto sea más fuerte qué el texto”3. Ojala llegue el día en el que pediré excusas públicas por mi vana palabrería sin sentido.

Me invade el sinsabor y la convicción que mis deseos del día de hoy son igual de fugaces que aquello en lo que creí y soñé el día de ayer… que la nostalgia llegada junto con un nuevo alba, acrecentará cuando vuelva a estas letras.



1. La Resistencia. Sábato Ernesto. Editorial Planeta Argentina.
2. Nicolás Maquiavelo
3. La Resistencia. Sábato Ernesto. Editorial Planeta Argentina.

3 comentarios:

Steven Manduca dijo...

Pais de Mierda.

Deivi a.k.a El Escribidor dijo...

Yo tengo un gran nostos al leer esto. La he tenido al recordar el pasado que fue mejor y no volverá. Al imaginar, hace unos años, el futuro mejor, y ver, hoy siendo el futuro, un presente doloroso. Espero que yo también esté equivocado y que cuando Él venga y una lágrima se me esté saliendo del rostro, por la emoción definitiva de ver al Dios que me salvó, Él amorosamente seque mis lágrimas y que ya nunca más tenga el Nostos llenos de nostalgia.

E-Chev dijo...

Buenos recuerdos, manchados con tinta que ni sabremos si podemos quitarla alguna vez...
Cosas que son producto del climax cerebral, generando consigo fantásticas utopías que al final cuando uno despierta, se da cuenta que es un simple sueño. Sí, he tenido mis sueños, mis daños mentales, y siempre veo cómo son digeridos por el vortice de la realidad. ¡Ay! y esos recuerdos, que son como un vidrio roto, logras ver el reflejo, pero todavia está el roto en medio... Me gustó el escrito

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